Accidentes “in itinere” y prevención de riesgos laborales

Cuando hablamos de accidentes de trabajo, inconscientemente prestamos poca o nula atención a un porcentaje nada desdeñable como son los accidentes in itinere. Todos pensamos que los accidentes se pueden producir en nuestros respectivos puestos de trabajo, olvidándonos de que los que acontecen en el trayecto que va desde que salimos por la puerta de nuestra casa hasta nuestra empresa, y desde ésta a la misma, representan alrededor de un 11% del total anual.

Son múltiples los factores que inciden en los mismos; desde circunstancias psicosociales, ya que todos conocemos por desgracia las prisas en la mañana teniendo en mente las seguras retenciones circulatorias que encontraremos en nuestro periplo, que retrasarán seguro nuestra hora de llegada; las distracciones durante la conducción, que se producen ante la necesidad vital ficticia de leer el último whatsapp de nuestro grupo de amigos conteniendo algún meme mil veces reenviado y carente de humor; la falta de descanso apropiado por las tareas domésticas de la tarde-noche anterior, que restan horas al descanso nocturno; circunstancias materiales, como la falta de mantenimiento adecuado del vehículo; o emergentes sociales, como la aparición de nuevos medios de locomoción para el desplazamiento por nuestras ciudades, como los patinetes, bicicletas… que inundan actualmente nuestras aceras y que en ocasiones no respetan los lugares apropiados de tránsito.

Estos accidentes afectan principalmente en primera persona a los trabajadores en cuanto a su integridad y salud se refiere, pero también a las empresas por los problemas organizativos, productivos… que generan.

Entre todos podemos conseguir disminuir significativamente los accidentes in itinere.

Desde el punto de vista empresarial mediante la implementación de políticas laborales tendentes a su reducción, al igual que desde el punto de vista de los trabajadores, evitando distracciones al volante, dejando las prisas en un segundo plano mediante una buena planificación de los tiempos, durmiendo las horas necesarias para un buen descanso -de 7 a 9 horas- sin descuidar una buena alimentación…

Estas son sólo un pequeño ejemplo de medidas sencillas de implantar de la amplia gama que pueden ser estudiadas y que representan muy poco esfuerzo.

Pongámonos pues manos a la obra a la hora de reducir la accidentabilidad laboral in itinere con pequeños gestos. Un proverbio somalí afirma que cuando todas las arañas se unen pueden conseguir atar a un elefante.

Se puede conseguir, seguro.