EL PARLAMENTO EUROPEO RECLAMA NORMAS DE DERECHO CIVIL PARA ROBOTS AUTÓNOMOS

EL PARLAMENTO EUROPEO RECLAMA NORMAS DE DERECHO CIVIL PARA ROBOTS AUTÓNOMOS

El desarrollo de la inteligencia artificial reclama que los robots más autónomos sean considerados como personas electrónicas con derechos y obligaciones específicos.

 

El Parlamento europeo pide a la Comisión que presente una propuesta de Directiva sobre reglas del Derecho civil en materia de robótica.

 

Hay ya problemas legales sobre la responsabilidad de drones, robots quirúrgicos y conducción autónoma

El 25 de octubre de este año es el plazo de presentación de enmiendas a la propuesta de resolución de la Comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo con recomendaciones para que la Comisión Europea establezca una normativa de Derecho Civil a los diferentes tipos de robots que ya son una realidad, desde drones hasta  robots asistenciales, médicos y vehículos autónomos, y los que se desarrollen en el futuro.

Como dice el informe presentado a enmiendas que firma la ponente europarlamentaria Mady Delvaux, hay que moverse con rapidez ya que la humanidad se encuentra a las puertas de una era en la que las creaciones dotadas con inteligencia artificial desencadenarán una nueva revolución industrial con efecto sobre todos los estratos de la sociedad, «por lo que resulta de vital importancia que el legislador tenga en cuenta todas las consecuencias que entraña».

En su exposición de motivos, la ponencia toma en consideración que «entre las cuestiones que suscitan preocupación, se halla también la de la seguridad física, en caso, por ejemplo, de que la programación de un robot falle, así como la de las posibles consecuencias de un fallo del sistema o de ataques informáticos contra robots interconectados y sistemas robóticos en un momento en el que empiezan a usarse, o están a punto de usarse, aplicaciones cada vez más autónomas, ya sea en relación con automóviles y drones, robots asistenciales o robots utilizados a fines policiales y de mantenimiento del orden público».

También subraya que quizá sea necesario abordar nuevo aspectos relativos a la propiedad de los datos y la protección de los datos personales y la privacidad, «habida cuenta de que las aplicaciones y los dispositivos comunicarán entre sí y con las bases de datos sin intervención humana alguna, o incluso sin que nadie tenga conocimiento de ello» y las consecuencias que para la dignidad humana pudieran sobrevenir cuando «los robots sustituyan a los humanos a la hora de prestar cuidados y hacer compañía, así como las que pueden plantearse en el contexto de la rehabilitación y de las intervenciones en el cuerpo humano».

Además, añade que, en última instancia, «existe la posibilidad de que, dentro de unos decenios, la inteligencia artificial supere la capacidad intelectual humana de un modo tal que, de no estar preparados para ello, podría suponer un desafío a la capacidad de la humanidad de controlar su propia creación y, por ende, quizás también a la capacidad de ser dueña de su propio destino y garantizar la supervivencia de la especie”. En definitiva, cuidarse de la pesadilla que supondría el exceso de poder que pudieran alcanzar los robots.

En el nivel actual de desarrollo de los diferentes tipos de robots, resulta procedente, en opinión de los juristas del Parlamento, «empezar por las cuestiones de responsabilidad civil”. Los robots son ya capaces de modificar el entorno en el que interactúan y por consiguiente la responsabilidad jurídica cuando realicen una acción que perjudica a un humano o a un bien, “se torna en una cuestión crucial», dice la ponencia.

El desarrollo tecnológico y la gran presencia social y económica que tienen los robots, que  aumentará en muy poco tiempo, obliga a establecer nuevas normas jurídicas que «se centren en cómo una máquina puede considerarse parcial o totalmente responsable de sus actos y omisiones». En definitiva, el Parlamento Europeo quiere que se debata sobre si los robots deben tener «una personalidad jurídica» propia, lo que a tenor de las consideraciones que relata la ponencia parece que sí, ya que la actual legislación en materia de responsabilidad extracontractual, la Directiva 85/374/CEE, no abarca las consecuencias de la robótica avanzada.

De momento, en la ponencia presentada se aboga por crear una personalidad jurídica específica para los robots, de modo que al menos los robots autónomos más complejos «puedan considerarse personas electrónicas con derechos y obligaciones específicos, incluida la obligación de reparar los daños que puedan causar» (quizás con un seguro obligatorio). Pide el Parlamento a la Comisión que «proponga una definición europea común de robot autónomo inteligente y de sus distintas subcategorías» basándose en una serie de características que define. Reclama «un sistema de registro de robots avanzados y pide a la Comisión que establezca criterios para la clasificación de los robots con vistas a identificar a aquellos que tendrían que registrarse», y que tenga en cuenta a la hora de financiar la investigación robótica «la búsqueda de soluciones a los retos sociales y éticos» que plantean los robots.

Entre estos retos sociales y éticos destacan los relacionados con la seguridad humana, la intimidad, la integridad, la dignidad, la autonomía y la propiedad de los datos. La ponencia considera necesario establecer un código de conducta para los ingenieros que desarrollan los artilugios, y un código deontológico para los comités de ética de la investigación. En materia de  propiedad intelectual requiere a la Comisión que elabore criterios para la «creación intelectual propia» aplicables a las obras protegidas por derechos de autor creadas por ordenadores o robots.

Respecto al sector del automóvil, se considera que «es el que precisa más urgentemente de normas de ámbito europeo y mundial que garanticen el desarrollo transfronterizo de los vehículos autónomos », aunque en materia de accidentes de tráfico piensa que «las actuales normas de Derecho Internacional aplicables dentro de la Unión no necesitan modificarse urgentemente para adaptarlas al desarrollo de estos vehículos», pero realiza algunas recomendaciones.

En los robots médicos hace hincapié en la necesidad de definir los requisitos profesionales mínimos que deberá cumplir un cirujano para poder utilizar los robots quirúrgicos. En cuanto a los drones subraya la importancia de disponer de un marco europeo para los sistemas de aeronaves pilotadas a distancia con el fin de preservar la seguridad y privacidad de los ciudadanos.

Ante la preocupación por el empleo que pueda ser sustituible por los robots, pide a la Comisión Europea que «empiece a supervisar más estrechamente la evolución del empleo, con especial énfasis en la creación y pérdida de puestos de trabajo en los diferentes campos/ámbitos de calificación, con objeto de determinar en qué ámbitos se está creando empleo y en cuáles se está destruyendo debido a una mayor utilización de los robots».

Las normas éticas que Asimov estableció  para los fabricantes y operadores de robots son insuficientes y, por todo ello, se requiere a la Comisión que presente, sobre la base del artículo 225 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, una propuesta de Directiva sobre las reglas del Derecho civil en materia de robótica.

Fuente: La Celosía. Gonzalo Garteiz.