GESTIÓN DE LA EDAD

GESTIÓN DE LA EDAD

Las nuevas tendencias demográficas de envejecimiento de la población y el nuevo marco económico han modelado nuevos escenarios laborales, entre ellos el retraso de la edad de jubilación, y el seguimiento de políticas en el ámbito de la Unión Europea hacia el desarrollo de un enfoque integrado de acuerdo a los principios de envejecimiento activo y no discriminación.

El envejecimiento de la población afecta a todos los países desarrollados, en Europa la expectativa de vida es considerablemente más larga que la de las generaciones precedentes. En promedio, tenemos una esperanza de vida media de 82,38 años y se prevé que seguirá aumentando: en 2050 aproximadamente siete años, el promedio de la esperanza de vida será de 89 años.

Esto es una buena noticia, sin embargo, si lo combinamos con la baja tasa de nacimientos que ha habido las últimas décadas, obtenemos un patrón que se repite y se extiende por todo el mundo desarrollado, con mucha más población de mayor edad en términos absolutos, y además también en una proporción mucho más elevada en cuanto a la población total. En otras palabras, la población en Europa está envejeciendo rápidamente, en 2010 el número de personas de más de 65 años era algo superior a 87 millones, el 17,4% de la población total. Si se compara con las cifras de 1985, vemos que por entonces había 59,3 millones de personas de más de 65 años, un 12,8% en total.

El pronóstico es que estas cifras aumenten aún más en relación a la población en edad de trabajar, llegando a representar el 50% en 2050, mientras que todos los demás grupos de edades muestran una tendencia a la baja, que va del 5,4% en edades comprendidas entre 40 y 54 años y al 14,9% en edades comprendidas entre 25 y 39 años. En conclusión, Europa pasará de contar cuatro personas en edad de trabajar por cada anciano a una proporción de dos a uno.

Una de las ideas que pueden transformar de manera apreciable el entorno laboral y social es el cambio en la consideración de los trabajadores de mayor edad. Los trabajadores de mayor edad van a perder la consideración de personas que esperan una inminente jubilación y se van a consolidar como trabajadores con unas cualidades distintivas, máxime en puestos vinculados a la economía del conocimiento que no prima el rendimiento físico de la persona sino su aportación emocional y mental.

Mientras algunas capacidades funcionales de los trabajadores de edad pueden declinar, el desempeño de ciertos tipos de tareas puede mejorar. Por ejemplo, el desempeño en tareas que demandan un alto nivel de destreza, experiencia y necesidad de toma de decisiones. De forma contraria, el desempeño en tareas que requieren una importante movilización de facultades físicas (fortaleza muscular, cardiorespiratoria), que suponen una alta carga sensorial, que exigen un alto nivel de destreza manual o rapidez en la emisión de respuestas, tiende a declinar a medida que la edad es mayor.

Otra de las creencias erróneas que alimentan las reticencias a invertir en formación para los trabajadores de edad es que éstos encuentran dificultades en el aprendizaje. Lo más habitual es que estos problemas de aprendizaje residan, más que en las propias capacidades del adulto, en un mal diseño de los métodos pedagógicos, alejados de lo que debería ser la formación de trabajadores adultos. Por tanto, las empresas deben valorar las aportaciones, especialmente destacables de los trabajadores de mayor edad; una fuerte ética del trabajo, la iniciativa para solucionar problemas y proponer alternativas en el ámbito de los objetivos generales de la empresa, la autonomía en el trabajo, la madurez en el trato personal y de equipo y las habilidades y conocimientos adquiridos a lo largo de la experiencia personal y profesional.

La Confederación de Empresarios de Navarra ha considerado necesario sumarse a este esfuerzo, y con ello, con la ayuda y financiación de la fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, ha elaborado la presente guía con el objetivo de orientar a las empresas en la correcta Gestión de la Edad, y por ende, esté presente en todos los niveles de la misma y en todas las actuaciones que se lleven a cabo.

http://www.archivoscen.cenavarra.es/cen/GestionDeLaEdad/GuiaGESTIONDELAEDAD.pdf