LOS HOSPITALES PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE ALCALÁ DE HENARES Y EL HOSPITAL DE FUENLABRADA PRIMEROS CON SU BIOSEGURIDAD ACREDITADA

LOS HOSPITALES PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE ALCALÁ DE HENARES Y EL HOSPITAL DE FUENLABRADA PRIMEROS CON SU BIOSEGURIDAD ACREDITADA

Los hospitales Príncipe de Asturias, de Alcalá de Henares, y el hospital de Fuenlabrada (ambos en Madrid), han sido los primeros centros españoles acreditados en bioseguridad por la Fundación Ad Qualitatem, en virtud de una norma desarrollada en 2014 junto con la colaboración de Becton Dickinson y varios centros hospitalarios.

La bioseguridad es la aplicación de conocimientos, técnicas y equipamientos para prevenir a personas, laboratorios, áreas hospitalarias y medio ambiente de la exposición a agentes potencialmente infecciosos o considerados de riesgo biológico.

La bioseguridad hospitalaria, mediante medidas científicas organizativas, define las condiciones de contención bajo las cuales los agentes infecciosos deben manipularse con el objetivo de confinar el riesgo biológico y reducir la exposición potencial a agentes infecciosos al personal de laboratorio, áreas hospitalarias críticas, personal de áreas no críticas, pacientes y público general y material de desecho.

Los elementos básicos de los que se sirve la seguridad biológica para la contención del riesgo provocado por los agentes infecciosos son tres:

Prácticas de trabajo: Unas prácticas normalizadas de trabajo son el elemento más básico y a la vez el más importante para la protección de cualquier tipo de trabajador. Las personas que por motivos de su actividad laboral están en contacto, más o menos directo, con materiales infectados o agentes infecciosos, deben ser conscientes de los riesgos potenciales que su trabajo encierra y además han de recibir la formación adecuada en las técnicas requeridas para que el manejo de esos materiales biológicos les resulte seguro. Por otro lado, estos procedimientos estandarizados de trabajo deben figurar por escrito y ser actualizados periódicamente.

Equipo de seguridad (o barreras primarias): Se incluyen entre las barreras primarias tanto los dispositivos o aparatos que garantizan la seguridad de un proceso, por ejemplo, las cabinas de seguridad o los denominados equipos de protección personal (guantes, calzado, pantallas faciales, mascarillas, etc.).

Diseño y construcción de la instalación (o barreras secundarias): La magnitud de las barreras secundarias dependerá del agente infeccioso en cuestión y de las manipulaciones que con él se realicen. Vendrá determinada por la evaluación de riesgos. En muchos de los grupos de trabajadores en los que el contacto con este tipo de agentes patógenos sea secundario a su actividad profesional, cobran principalmente relevancia las normas de trabajo y los equipos de protección personal, mientras que cuando la manipulación es deliberada entrarán en juego, también, con mucha más importancia, las barreras secundarias