LOS TRIBUNALES EMPIEZAN A DELIMITAR EL CONCEPTO DE ENFERMEDAD GRAVE EN LOS DESPIDOS POR ABSENTISMO

LOS TRIBUNALES EMPIEZAN A DELIMITAR EL CONCEPTO DE ENFERMEDAD GRAVE EN LOS DESPIDOS POR ABSENTISMO

La confusión tiene su origen en la reforma laboral que incluyó en la relación de ausencias que no pueden computarse como faltas de asistencia al trabajo a los efectos de proceder a un despido objetivo las que «obedezcan a un tratamiento médico de cáncer o enfermedad grave».

Las últimas sentencias de los tribunales de justicia tienden a delimitar el concepto de «enfermedad grave” en el ámbito de un despido por absentismo y así lo recoge Eva Díez-Ordás, abogada de Garrigues, en el blog de esta firma, citando las emitidas por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (Sentencia nº 494/2015, de 26 de mayo de 2015) y el Tribunal Superior de Castilla La Mancha (Sentencia nº 1130/2015, de 23 de octubre de 2015).

Explica esta letrada que ambas sentencias concluyen que cuando la norma excluye del cómputo las ausencias que «obedezcan a un tratamiento médico de cáncer o enfermedad grave, no está excluyendo las faltas de asistencia que se deban al padecimiento de una enfermedad grave, sino únicamente las que vengan motivadas por el tratamiento de dicha enfermedad.

No obstante, a su juicio «el problema continúa por cuanto una empresa no va a saber si una baja laboral sufrida por un empleado se debió al tratamiento necesario para combatir una enfermedad grave hasta un momento posterior al despido, o incluso, hasta el acto de juicio».

La confusión tiene su origen en la Ley 3/2012, de 6 de julio, de Medidas Urgentes para la Reforma del Mercado Laboral (la denominada reforma laboral» de 2012), que entre las importantes modificaciones que introdujo en el artículo 52.d) del Estatuto de los Trabajadores, precepto regulador del despido objetivo por absentismo, incluyó en la relación de ausencias que no pueden computarse como faltas de asistencia al trabajo a los efectos de proceder a un despido objetivo las que «obedezcan a un tratamiento médico de cáncer o enfermedad grave» Eva Díez Ordás detalla que «esta exclusión, aun pudiendo considerarse necesaria, ha generado muchos interrogantes desde el punto de vista jurídico». Entre otros, ¿cómo puede una empresa conocer la enfermedad que sufre un empleado si no lo comunica él mismo? ¿Qué se entiende por enfermedad grave? Así, por ejemplo, mientras algunos tribunales valoran si la enfermedad que alega el trabajador puede considerarse como enfermedad grave o no (el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Málaga, en Sentencia nº 1641/2014, de 13 de noviembre de 2014, estima que la migraña no merece esa calificación; en el mismo sentido se pronuncia el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, Valladolid, en Sentencia nº 1095/2014, de 16 de julio de 2014, en relación con la bronquitis y procesos de dolor abdominal). Otros tribunales consideran que no les corresponde a ellos calificar si un proceso de baja puede calificarse como enfermedad grave o no, dado que dicha calificación corresponde a los médicos que en su caso trataron al trabajador mediante la emisión de los correspondientes informes (Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña nº 1267/2014, de 19 de febrero de 2014).

FUENTE: ORH