Riqueza generacional

Cómo cambian los tiempos, antes veíamos la pirámide poblacional por grupos de edad y hoy en día esa acotación viene dada por las llamadas generaciones asociadas a las tecnologías.

¿Quién no ha oído hablar en los distintos medios de comunicación de los baby boomers, o de la generación X, o de los millennials y hasta de los centennials?

Los baby boomers, esos que tienen el trabajo como su forma de ser y existir; los de la generación X, aquellos que vieron nacer internet y los avances tecnológicos; los millennials, los adaptados a la tecnología, emprendedores y creativos; y, por último, los centennials: muy pocos han accedido al mercado laboral aún y a los que nada de la tecnología les es ajeno.

Si bien es cierto que las diferencias generacionales han existido siempre, ahora más que nunca esas diferencias tienen un carácter más marcado, debido a que los cambios en nuestra sociedad son más bruscos y más rápidos, asociados a los cambios tecnológicos.

Las compañías presentan plantillas cada vez más heterogéneas en lo relativo a la edad, con una diversidad intergeneracional sin precedentes hasta la fecha, con su propia idiosincrasia, donde las perspectivas, los valores e ideas son totalmente diferentes.

Esa simbiosis entre tradición -la experiencia, la capacidad para resolver problemas complejos, los pequeños trucos del día a día, mayor paciencia y serenidad- e innovación -la creatividad, la versatilidad, el ser autodidactas, creativos y sobreinformados– aporta el equilibrio necesario para el crecimiento y desarrollo a todos los niveles en cualquier organización, puesto que se aprovechan al máximo los puntos fuertes y el talento de las distintas generaciones, con una mejora en la resolución de problemas y, sobre todo, con el intercambio de conocimientos.